martes, 22 de mayo de 2018

Jesús ES la Verdad

En un mundo lleno de mentiras, falsedades y manipulación, conocer la verdad es fundamental, ya que es el deseo de Dios[1], porque conocer la verdad nos hace libres[2]; y sobre todo, porque es un requisito para los verdaderos adoradores de Dios, ya que estos se distinguen por adorarle “en espíritu y en verdad[3]. ¿Pero dónde reside la Verdad? ¿Dónde podemos encontrarla? Las denominaciones cristianas se apresuran a responder que la verdad se encuentra en la Biblia para acto seguido intentar demostrar que sólo ellos la enseñan correctamente. Lamentablemente con esto se olvida la una única opinión autorizada que existe, la que ofrece nuestro Señor Jesús cuando dice: Yo soy” “la Verdad[4]

Esta declaración es maravillosamente reveladora. Notemos que Jesús no dice: ‘Yo enseño la Verdad’, sino: ‘Yo SOY la Verdad’; es decir, la Verdad reside en Jesús, quién está lleno “de verdad[5] Y porque también se le identifica como “La Palabra de Dios[6], su declaración armoniza cuando dirigiéndose al Padre dice: “tu palabra es la Verdad[7], por lo que Jesús es tanto la Palabra como la Verdad.


Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar  testimonio de la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz[8]

Jesús vino para mostrar la verdad acerca de Dios y de la vida. Por lo tanto, ya no hay razón para entretenerse en conjeturas personales, ni en seguir tradiciones religiosas o filosofías humanas. La Verdad se presenta en Jesús en toda su plenitud y lo hace desde varias perspectivas:

Al cumplir en sí mismo las promesas que Dios hizo a sus profetas. De Cristo se dice: “Pues tantas como sean las promesas de Dios, en El todas son sí; por eso también por medio de El[9], de manera que muchos aspectos de la Ley de Moisés no sean “más que la sombra de lo que ha de venir, pero la verdadera realidad es Cristo[10]. “Porque la ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad fueron hechas realidad por medio de Jesucristo[11]

Al enseñarnos el verdadero modo de adorar a Dios, algo que se puede bien se puede resumir cuando declaró que la verdadera adoración debe ser efectuada “en espíritu y en verdad[12], donde la espiritualidad sincera es el factor decisivo para un verdadero adorador de Dios. Este es un mensaje revelador que Jesus expone cuando describe con reiterado énfasis los fundamentos y matices que siempre deben regir la adoración verdadera, entre los cuales destaca sobre todo el amor, amor a Dios, y amor al prójimo[13]

Jesús también vino a enseñarnos la verdad con su ejemplo: sus valores, su habla, su conducta y los sentimientos que transmite en su trato con los que le rodean. En todos estos aspectos cumplió a la perfección la voluntad de Dios. Así, Jesús no solo enseña la verdad, también nos hace una continua demostración de lo que significa vivir la verdad; y esto tiene un valor incalculable para todos sus seguidores, porque sólo cuando consideramos con interés su vida, aprendemos a vivir sus enseñanzas y a seguir “sus pisadas[14].

Pero la verdad de Jesús no está al alcance de todos. Jesús dijo: "todo aquel que es de la verdad, oye mi voz", lo que quiere decir que para oír realmente a Jesús se ha de estar de parte de la verdad, se ha de buscar la Verdad de Dios por encima de las "verdades" de los hombres; y eso también implica estar dispuestos a identificar y desprenderse de los propios errores sin importar los sacrificios que conlleve. Los que se sienten cómodos con las mentiras y las medias verdades no pueden estar receptivos a la voz de Jesús, voz que solo es audible a los que aman la Verdad de Dios por encima de todo, y a estos Jesús les dice: “yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros[15] El Espíritu de verdad solo puede estar en quienes ejercitan la verdad en su mente y corazón, los que sinceramente la buscan, y la buscan para vivirla.

Siempre recordemos que Jesús nunca dijo que la Verdad estaría depositada en alguna organización religiosa. La Verdad está en Jesús y sólo puede surgir de Jesús. Sólo Cristo debe ser la piedra de toque de cualquier doctrina; por eso, al cuestionar cualquier enseñanza debemos plantearnos: "¿Qué enseñó Jesús sobre esto? ¿Dijo algo o nos mostró algo con su ejemplo, de modo que manifieste su opinión?". De este modo seremos enseñados “conforme a la verdad que está en Jesús[16] ¡Que la búsqueda de la verdad nos anime a considerar personalmente la vida y enseñanza de Jesús!


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[1] 1 Timoteo 2:4
[2] Juan 8:31-32
[3] Juan 4:23 RVG
[4] Juan 14:6 BJ3
[5] Juan 1:14 RVG
[6] Apocalipsis 19:13 BJ3; Juan 1:1 BJ3; ver Juan 12:50
[7] Juan 17:17 RV2
[8] Juan 18:37 RVG
[9] 2 Corintios 1:20 RVG, ver también Lucas 24:27; Hechos 3:22-24; 10:43
[10] Colosenses 2:17 DHH
[11] Juan 1:17 RVG
[12] Juan 4:23-24 RVG
[13] Marcos 12:28-34
[14] 1 Pedro 2:21 RVG
[15] Juan 14:16-18 RVR60; ver también Juan 15:26; 16:12-14
[16] Efesios 4:21 RVR60





Sigamos a Jesús, y solo a Jesús

¿Deseamos conocer la Verdad de Dios, pero nos hayamos perdidos y confusos en medio de tantas corrientes religiosas? ¿Buscamos la Luz que dé sentido a la vida? ¿A quién podemos ir? A quienes buscamos respuestas, Jesús nos dice: SÍGUEME[1]; porque sólo a través de él podemos hallar plena satisfacción a los anhelos más auténticos y profundos con los que fuimos creados. Pero sólo hemos de seguir a Jesús, porque…

Sólo Jesús es el Hijo unigénito de Dios[2]
Sólo Jesús es nuestro Salvador[3]
Sólo Jesús es el Mediador que nos reconcilia con Dios[4]
Sólo Jesús es el Camino vivo que lleva al Padre[5]
Sólo Jesús es la Verdad y la Palabra de Dios[6]
Sólo Jesús es la Luz que ilumina nuestras vidas[7]
Sólo Jesús es la resurrección y la Vida[8]
Sólo Jesús es nuestro Señor[9]
Sólo Jesús es el Buen Pastor[10]
Sólo Jesús es el Cabeza de la Iglesia[11]

Dios dice: “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco. Escúchenlo[12]. De ningún otro se dice esto, solo de Jesús. Es la voluntad de Dios que escuchemos a su Hijo a través de Su palabra, en especial los Evangelios, donde se guarda su vida y su obra. Y cada vez que ocupamos nuestro corazón en lo que Jesús hizo y dijo, estamos recibiendo una invitación a seguirlo, una llamada a creerle y obedecerlo ¿Y qué sucede cuando respondemos a su llamada, cuando vemos a Jesús con los ojos de la fe y le escuchamos con oídos obedientes? Recibimos la promesa de vivir eternamente[13]; pero también podemos experimentar ahora el cumplimiento de esta otra promesa: “Si alguno me ama, guardará mi palabra; y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos con él morada[14]. Si nos acercamos a Jesús en amor obediente, él habitará en nuestros corazones[15], de modo que podemos disfrutar de vivir en su continua compañía[16] ¿Podemos imaginar una relación mejor?

Pero nuestra fe y amor por Jesús tienen que responder a un conocimiento personal sobre él[17]. Esto quiere decir que no podemos conformarnos con una fe de “segunda mano”, una fe prestada o impuesta por otros[18]. Nuestra fe tiene que ser un descubrimiento personal que debe producirse en base a un conocimiento bíblico personal[19] y a una experiencia personal con Dios[20].

Conviene decir que este blog no tiene intención de conducirte a ningún tipo de organización religiosa. Como dijo un comentarista: “Todos los que se encuentran con el Jesús real de la Biblia, inmediatamente aprenden que el cristianismo está basado sobre una relación con él y no con una organización”[21]. Por eso, lo importante no es asociarse con tal o cual organización, sino asegurarnos que pertenecemos al Señor, ya que “El Señor conoce a los que son suyos[22]; porque al igual que los granos de trigo crecen repartidos entre la cizaña[23], los que pertenecen al Señor pueden estar dispersos entre muchas denominaciones, y a pesar de eso pueden sentirse espiritualmente unidos; porque como sucede con los sarmientos de la vid, los verdaderos cristianos se reconocen entre sí en virtud del apego que todos y cada uno de ellos tienen con Cristo, la “vid verdadera[24], algo que se evidencia en los valores cristianos que rigen sus vidas y que conforman sus personalidades.

Sí, de lo que se trata es de alcanzar y mantener una relación personal con Jesús; y esta es la intención de este blog: animarte a que cojas tu propia biblia, que leas los evangelios, conozcas sus enseñanzas y descubras en primera persona al Jesús real de la Biblia, para que “conozcan mejor a nuestro Señor y Salvador Jesucristo y crezcan en su amor. ¡Gloria a él ahora y para siempre! Amén[25].


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[1] Mateo 9:9; 16:24
[2] Mateo 3:17; 17:5; Juan 1:18; 3:16
[3] Juan 12:47; Hechos 4:12; 1 Juan 4:14; 5:11-13
[4] 1 Timoteo 2:5; Romanos 5:10
[5] Juan 14:6; Hebreos 10:20
[6] Juan 14:6, 9; 1:1, 17:17
[7] Juan 1:9; 8:12; 12:46; 2 Corintios 4:6
[8] Juan 1:4; 14:6; 11:25; 1 Timoteo 6:19
[9] 1 Corintios7:22-23; 1 Corintios 1:10-13; Filipenses 2:9-11; Efesios 4:5; Romanos 10:9; 1 Corintios 8:6; 12:5
[10] Salmos 23:1; Juan 10:3-4; 14; Hebreos 13:20
[11] Mateo 28:18; 1 Corintios 11:3; Efesios 1:21-22; 5:23; Colosenses 1:18
[12] Mateo 17:5
[13] Juan 3:35-36
[14] Juan 14:23 LBA
[15] Efesios 3:1
[16] 2 Corintios 13:5
[17] Efesios 4:13; 2 Pedro 1:3
[18] 2 Corintios 1:24
[19] 1 Timoteo 2:4
[20] 1 Juan 1:3
[21] Del libro “Los fabricantes de Dioses” de Ed Decker y Dave Hunt
[22] 2 Timoteo 2:19 LBLA
[23] Mateo 13:24-30, 36-43
[24] Juan 15:1-17
[25] 2 Pedro 3:18 DHH